Vino, una guía para ayudarte en tu elección

Hay que destacar que el vino es la bebida más antigua que se conoce, donde a lo largo de los años apenas ha variado su método de producción, siendo muy bien valorados los realizados artesanalmente y bodegas que llevan más de 100 años entre nosotros.

Mencionar que está presente en nuestras casas de una manera u otra, siempre preparado para cuando la ocasión lo requiera, para celebraciones en navidad, cenas románticas, comidas con amigos y amigas, etc.

Lo mejor es que dispones de una selección de diferentes de vinos increíble, siendo los más populares el vino tinto y el vino blanco, aunque tienes muchos más, siempre llenando de sabor nuestras vidas.

El vino tinto, el más famoso del mundo                               

En muchos países se produce vino, con regiones muy populares entre los amantes de mismo, vinos reconocidos internacionalmente y elaborados con sus características únicas por su forma de hacerlo y procesarlo.

El vino tinto está hecho a partir de las uvas tintas, que gracia a su elemento colorante que tiene el hollejo de la uva consigue brindar ese color característico, siendo el “más fuerte” en cuanto a graduación alcohólica de la familia de los vinos.

Los vinos tintos se clasifican según el tiempo de envejecimiento de los vinos en barrica, siendo su clasificación la siguiente:

  • Joven: Este vino no pasa tiempo en barrica, va directamente para consumir, es el más “nuevo” y muy poco popular entre los amantes del vino.
  • Crianza: El vino debe de pasar entre seis y doce meses en barrica, según la reglamentación para tener denominación de origen, debiendo de reposar en botella hasta el tercer año para sacarlo a la venta.
  • Reserva: Debe de estar en barrica como mínimo doce meses, y en botella deberá reposar hasta el cuarto año de su elaboración.
  • Gran reserva: Dos años como mínimo en barrica y tres años reposando en botella, solo las mejores cosechas llegan a este nivel.

El vino blanco, una bebida dulce y deliciosa

El vino blanco es otro de los vinos que más se consume, teniendo un sabor más dulce y suave que el anterior, ideal para acompañar con pescado blanco, o siendo muy popular también en el vermú, esa copita antes de comer.

Este vino se elabora a partir de la uva blanca o tinta, aunque estas últimas no deben de presentar el elemento colorante anteriormente mencionado, donde se caracteriza por su elaboración “en virgen”, sin ningún tipo de hollejo de la uva.

Como el vino tinto, el vino blanco también dispone de clasificación según como se elabora y con denominación de origen en muchos casos, vamos a ver cuáles son:

  • Joven o del año: Es el vino más tempranero, normalmente no pasan ningún tiempo en barrica, va directo al consumidor, aunque en muchos casos le añaden algún aroma para brindar un sabor más dulce.
  • Crianza: Mínimo tres meses en barrica y seis meses en botella, por lo que en total no podrás ser comercializado antes de los nueve meses.
  • Reserva: Deberá de permanecer en barrica seis meses, y reposando en botella dieciocho meses, por lo que puede salir a la venta no antes de veinticuatro meses.
  • Gran reserva: Como los reservas, permanecerán en barrica seis meses, pero en botella deberá de reposar treinta meses como mínimo.

Vino rosado, un sabor único

El vino rosado se elabora igual que el vino blanco, pero la diferencia está en la maceración de los hollejos con el mosto, que será de una duración determinada dependiendo del color que queramos disponer en el producto final.

El vino rosado puede tener diferentes tonalidades, dependiendo de la intensidad de la maceración, pudiendo ser un rosa fuerte o purpura, variando también su sabor, teniendo un gusto muy suave o algo más fuerte, pero lo que coinciden todos en este tipo de vino, es que se recomiendo beberlo frío.

Diferentes vinos dependiendo del contenido de azúcar

Los vinos también tienen un elemento medible, para posteriormente clasificarlo en un cuadro, siendo las categorías de seco, semi-seco, semi-dulce y dulce.

Un vino se catalogará en una categoría u otra si dependiendo de los gramos de azúcar residual y su contenido tartárico, algo que clasificará a los vinos de una forma u otra, siempre regulado por el organismo competente.

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